domingo, 28 de febrero de 2016

PEQUEÑO COMEDERO PARA PÁJAROS

Un voto a la vida... ¡y a la biodiversidad de un balcón!


A inicios de este año decidimos instalar un pequeño comedero para pájaros frente a la ventana de nuestra cocina, en medio del modesto huerto urbano que tenemos repartido entre el par de balcones de que dispone nuestro piso.

Si bien la visión de diversas aves desde las ventanas y los balcones de nuestra casa es habitual -tal y como ya describí en el artículo que titulé Pájaros desde mi balcón...- debido a la proximidad de la pequeña zona natural de Fontajau, el Parc de la Devesa y el río Ter, el hecho de que vengan directamente a nuestro balcón, y en alguna ocasión, incluso se hayan atrevido a penetrar al interior de nuestra casa, aunque normal, ya no es tan frecuente como simplemente verlos volando por las zonas vecinas. En todo caso, las visitas a nuestro balcón siempre vienen siendo realizadas simplemente por pequeños pájaros y alguna que otra urraca o paloma, en el mayor de los casos.

A pesar de todo, aparte de sus apariciones casuales, estos pajarillos también vienen atraídos por parte de los productos que sembramos, los insectos que se crían entre ellos, y la pequeña charca protegida por un árbol que dispusimos en una de las esquinas de uno de los balcones, frecuentemente visitada en los días calurosos de verano. Pero ha sido ahora, con la construcción de un modesto comedor para pájaros, cuando las visitas de carboneros, gorriones y algún que otro herrerillo se han venido repitiendo a diario, pudiéndolos observar desde apenas unos pasos distancia. ¡El experimento ha resultado ser un éxito inesperado!

CONSTRUYENDO UN PEQUEÑO COMEDERO PARA PÁJAROS

Aunque existen un montón de variedades de comederos para pájaros, nosotros nos limitamos a construir uno simplemente con los materiales que teníamos en nuestras manos. Esto es, un pequeña bandeja de madera para frutos secos obtenida durante las fiestas navideñas, una rama gruesa de encina de aproximadamente 1,50 metros de largo y unos 5 centímetros de diámetro de grosor en su base, cuyo extremo superior estaba ahorquillado o se dividía en dos pequeñas ramas, un tornillo y algo de cola blanca para madera.


En nuestro caso, la construcción de un pequeño comedero para pájaros fue muy sencilla. Dispusimos la pequeña bandeja de madera sobre el extremo ahorquillado de la rama de encina que ya he comentado, atornillándola en uno de los extremos, y añadiéndole algo de cola blanca al otro, y luego simplemente clavamos el extremo inferior del mismo en uno de los tiestos llenos de tierra de los que disponemos en nuestro balcón, en cuya base hay plantadas, también, unas freseras.


Y ya está, ¡el comedero estaba listo!

ES LA HORA DEL DESAYUNO (PREPARANDO LA COMIDA)

Naturalmente, para atraer a los pájaros, aparte de un comedero, hace falta añadir la comida que va en él. Aunque inicialmente nos limitamos a poner migas de pan, algún que otro trozo de galleta o pastel y otras pequeñas sobras, pronto nos decidimos por añadir algunos productos más nutritivos y sanos para los pajarillos, comprando algunas semillas variadas para aves, y, sobretodo, añadiendo algunos frutos secos a los que les quitamos la cáscara y que, generalmente, troceamos o machacamos para facilitarles el trabajo a estos pajarillos. ¡Hay que decir que así descubrimos que los cacahuetes, las avellanas o las nueces les chiflan!


Otros productos con los que hemos probado, y que también han resultado ser un éxito, han sido los granos de arroz hervido y pequeños trozos de lechuga fresca. Más adelante, continuaremos experimentando con otros productos, como la yema de huevo duro, por poner algún ejemplo, o pasta alimenticia hecha a base de diversos alimentos.

LOS VISITANTES HABITUALES

Hasta el momento, los visitantes habituales de nuestro pequeño comedor, y con ello me refiero a diario y durante diferentes momentos del día, han sido los carboneros comunes (parus major), que no dudan en encaramarse a él, aún estando nosotros a apenas unos pasos (siempre que nos quedemos quietos cuando lo hacen). A ellos debemos sumar los gorriones comunes (passer domesticus) y los gorriones molineros (passer montanus), que al contrario que los carboneros, parecen entretenerse más recogiendo las sobras que caen directamente del suelo o las macetas...


También ha aparecido algún que otro herrerillo común (cyanistes caeruleus), que tampoco ha dudado en visitar el comedero, y algún que otro colirrojo tizón (phoenicuris ochruros), aunque en el caso de éste último no podemos confirmar si ha llegado a comer de algunos de los productos que hemos dispuesto sobre el comedero.


No dudamos que con el tiempo, otros visitantes se irán añadiendo a la lista.

FOTOGRAFIANDO PÁJAROS

Como ya he comentado antes, este pequeño comedero nos ha permitido atraer a nuestro balcón pequeños pájaros, como carboneros, gorriones y herrerillos, permitiéndonos fotografiar a algunos de ellos desde escasa distancia, a apenas unos pasos, tras la ventana de nuestra cocina, siempre que nos mantengamos relativamente quietos y en silencio. Aunque no dudamos que nos ven cuando andamos cerca, lo cierto es que si nos mantenemos quietos no parecen temernos demasiado, y toleran nuestra presencia. En todo caso, dejo aquí algunas de las pocas fotografías que hemos obtenido hasta el momento.





viernes, 26 de febrero de 2016

ARROZ CON HUEVO AL JAMÓN


Dificultad de preparación: Fácil.
Disponibilidad de los ingredientes: Comunes.
Tiempo: 20 minutos.
Precio: Bajo.

Más recetas en: Las recetas del cocinillas.

Pulsar en la foto para agrandar la imagen.

INGREDIENTES

  • 500 g de arroz
  • 1 huevo
  • 200 g de jamón salado
  • 1 cebolla mediana
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • 1 hoja de laurel (opcional)
  • Perejil picado (opcional)
  • Pimienta blanca o negra (opcional)

PREPARACIÓN

Plato sencillo y delicioso, muy fácil de preparar, para cuatro personas aproximadamente. Para empezar, trituraremos o picaremos en trozos muy pequeños y finos, una cebolla de tamaño medio o, si la cebolla es grande, la mitad de ésta. Acto seguido cortaremos 200 gramos de jamón salado picándolo en trozos o tacos desiguales, manteniéndolos separados.

En un cazo de agua hirviendo al que añadiremos una pizca de sal, pondremos el arroz durante diez minutos, añadiéndole una hoja de laurel si lo deseamos, para darle más sabor.

Mientras el arroz hierve, poner un poco de aceite de oliva en una paella, y empezar a sofreír la cebolla picada, hasta que empiece a dorarse ligeramente, momento en que añadiremos el jamón para sofreírlo también.

Batir un huevo en un plato hondo, añadiéndole una pizca de sal y, si lo deseamos, un poco de perejil picado y/o pimienta blanca o negra molida, añadiéndolo al sofrito picado, y removiéndolo para que vaya quedando desmenuzado.

En el momento en que hayan pasado 10 minutos, sacar el arroz y escurrirlo, añadiéndole rápidamente el sofrito, removiéndolo para que el arroz no se quede pegado y la mezcla se vaya distribuyendo uniformemente. Una vez hecho esto, el plato ya esta listo para servir.


Algunos consejos:

  • Para aromatizar bien el arroz con el laurel, en el caso de que lo usemos, es aconsejable partir la hoja en dos o tres trozos antes de echarlo en el agua hirviendo, ya que de este modo se potencia su sabor.
  • Si lo deseamos, a la mezcla final podemos añadirle un poco de ajo en polvo u orégano, ya que ambas especias combinan muy bien. Un toque suave de romero o tomillo tampoco están de más.

lunes, 22 de febrero de 2016

MIRANDO A LA VIDA

A principios de este año -2016, para más señas- decidí que quería autorregalarme algo, y regalar por regalar, opté por premiarme con unas vacaciones y, ya puestos, hacerlo en una fecha clara y bien determinada: el 21 de febrero, el día de mi cumpleaños. ¿Qué mejor modo, sino, de celebrarlo?


La verdad es que desde principios de diciembre del año pasado las cosas en el trabajo fueron algo de locos, un sin parar, y sé que días más duros me esperarán cuando regrese, pero ahora, en estas vacaciones, o mejor debería decir descanso, que me he tomado, éste es mi momento y éste es mi tiempo, y no voy a malgastarlo con más preocupaciones. La vida es corta y hay que vivirla, y en estos momentos no deseo otra cosa que tener tiempo para mí mismo y compartirlo con la persona y el lugar adecuados...

Han sido días de naturaleza, de visitar lugares apartados y salvajes, de disfrutar de la soledad en compañía de mi persona amada, y de retomar el contacto con la vida. Una estancia entre pequeñas calas, las tierras del Delta de l’Ebre, las montañas de Prades, del Montmell-Marmellar y el Parc Natural del Garraf, visitando viejos jardines, casas y castillos monumentales, ruinas y pueblos abandonados, y fotografiando todo tipo de paisajes y fauna salvaje que se cruzaba en nuestro camino, llegándonos a topar incluso con algunas ardillas rojas y algunos zorros.

De vuelta a casa, y deshaciendo aún parte del equipaje, la verdad es que quisiera poder disfrutar de estos días que aún me quedan leyendo cómics retrasados y algún libro, escribir algunos artículos para mi blog –que por falta de tiempo, últimamente tengo bastante abandonado-, ordenar y retocar fotografías varias, y, de sobrarme tiempo, realizar aún alguna que otra visita extra a uno u otro lado, y  preparar algo de atrezzo y disfraces extras... En definitiva, vivir y exprimir al máximo mi tiempo, sin olvidar de ningún modo el merecido descanso que hacía ya semanas que necesitaba. ¡Oh, benditas siestas!

Hace pocos días celebré mi cumpleaños, y 45 tacos no son cosa de broma: un recuerdo de que muy bien podría hallarme en mitad de mi propia vida, ¡aunque con la vida nunca se sabe! Pero un recuerdo, eso sí, de que la vida está ahí para ser vivida, de que no podemos ni debemos ser esclavos de nadie, y que si en alguna ocasión estamos presos de un trabajo, una persona o una situación que nos aterra o molesta, siempre tenemos la oportunidad de tomar un nuevo rumbo, mientras tengamos el valor para hacerlo, claro. No todo el mundo es capaz de ello... Demasiada gente prefiere vivir en una situación mala o mediocre que vivir en la incertidumbre de un  futuro sin definir, por simple miedo a lo desconocido.

Yo prefiero mirar a la vida, y correr algún riesgo.