martes, 8 de agosto de 2017

URBEX: LA ERMITA DE LOS MURCIÉLAGOS

Texto y fotografías: Joan Ramon Santasusana Gallardo.
Fecha: 30 de julio de 2017. Lugar: En algún lugar de la comarca de l'Alt Empordà, provincia de Girona, Cataluña, España.
Total fotografías tomadas: 35. Total fotografías publicadas: 13.
Si quieres saber qué es el urbex: Urbex: exploración urbana.
Si quieres ver otros archivos urbex: Archivos urbex.


En la calurosa tarde estival, nos adentramos en una zona boscosa donde abundan los árboles centenarios y reposa un antiguo jardín de bambú asilvestrado al lado de las ruinas de un antiguo molino de agua que descansa junto a un riachuelo dormido entre las piedras. Siguiendo un pequeño camino de tierra entre este paisaje que en ciertos momentos se nos antojaba onírico, subimos por el camino que rodeaba la loma de una pequeña colina. Al llegar a la cima, tras una curva y un pequeño recodo, apareció ante nuestros ojos aquella ermita que, por su aspecto, parecía que hacía tiempo que había sido olvidada.


Hicimos algunas fotos del exterior de ese antiguo edificio religioso, y al observar su puerta de madera desvencijada, sujeta por una cadena rota y oxidada, decidimos penetrar en su interior.


Así, con el crujir de los goznes y la madera del abrir de la puerta, perturbamos la paz de aquel lugar olvidado y sagrado. De repente, fuimos sorprendidos por el aleteo brusco de decenas de murciélagos que, quizás tan sorprendidos como nosotros, y asustados, empezaron a revolotear caóticamente, muchos de ellos escapando a través de la abertura de la puerta o por la pequeña estrechez de una ventana que iluminaba el ábside del interior encalado del edificio.


Entré solo al interior del edificio, acompañado por el revolotear ocasional de algún murciélagos, observando aquellos individuos que, imperturbables, aún continuaban colgados del techo como negras piñas de alas membranosas. Poco a poco la calma fue llegando al interior. Algunos murciélagos fueron regresando al hogar que yo había invadido, y se fueron reuniendo. En silencio me retiré, devolviendo su reino de paz y sombras a los pequeños quirópteros, ajustando nuevamente la vieja puerta de madera, sujetándola con la vieja cadena oxidada.


El sol empezaba ya su rápido ocaso…








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